Los Incensarios de la Semana Santa de Loja (Granada), una formación de ocho hombres ataviados con capirotes de cristales, encarnan una tradición registrada ya en 1765 que mezcla devoción y raíces de cante flamenco y que exhibe en cada “corría” una combinación de movimientos castrenses y sátiras.

La mezcla de tradición ancestral, devoción y cante jondo la encarnan en Loja (Granada) sus Incensarios, una representación única que ha otorgado al municipio la distinción de Fiesta de Interés Turístico Andaluz y que cada Semana Santa llena de Pasión sus particulares “corrías”.

Estos pintorescos incensarios, siempre en grupos de ocho hombres, se identifican por su “morrión”, un capirote revestido de seda o raso y repleto de cristales de azabache y otros abalorios que llegan a pesar hasta cuatro kilos y que se suman a los colores de cada hermandad.

Desde el martes y hasta mañana, los Incensarios vuelven a tomar las calles lojeñas como hacen desde el siglo XV para acompañar a los pasos con sus sátiras, coplas de cuatro versos que acompasan con movimientos castrenses para dispensar el incienso que les da nombre.

“Los incensarios pujan para salir con una hermandad porque es un orgullo, porque no hay nada igual en el mundo, porque te hace formar parte de una historia de siglos que ya se documentó en 1765”, ha detallado a Efe Antonio Campos, portavoz de la Asociación de Incensarios de Loja.

Campos, de 67 años, maneja cada uno de los cuatro bailes diferentes de esta tradición en la que participa desde hace medio siglo y que congrega a decenas de personas en los rincones previamente concertados para su aparición.

Y es que los incensarios, asociados a una hermandad por puja, “el que más dinero aporta sale, y se pagan hasta 5.000 euros”, no acompañan al cortejo cofrade sino que aparecen en un punto acordado con la hermandad para hacer gala de sus bailes y sátiras.

“Las sátiras representan una vieja tradición previa al flamenco, según algunos estudios y parecida a las saetas, que cuentan de forma muy primaria pasajes bíblicos”, ha apuntado Campos.

Así, en cualquier rincón de Loja, al paso del estandarte de una hermandad se suman estas corrías de incensarios, estos ocho hombres que simulan una guardia y que inician una especie de baile con movimientos similares a los de una formación militar, y pertrechados con sus incensarios para rendir tributo a la imagen.

Cada hermandad lojeña cuenta con su propia “corría” de incensarios, que entran y salen del desfile procesional con la complicidad de un público que incluso interviene en sus cantes.

A golpe de incensario, los movimientos que caracterizan a cada “corría”, la Semana de Pasión llegará mañana a su día álgido con cuatro pasos en las calles y la participación de La Pescá, una de las más tradicionales de la ciudad.

“Cada ‘corría’ tiene su nombre, asociado a colores como Los Negros o Los Sepultureros que acompañan al Santo Sepulcro, y la más antigua es La Pescá, del Viernes Santo, porque tuvo un hermano mayor que después de su participación, invitaba a los incensarios a pescada, que era vigilia”, ha detallado Campos.

Así, esta tradición seguirá marcando el paso a golpe de sátiras para repartir la esencia de esta Semana Santa, esencia a incienso.